En los años ´80 y los ´90, cuando vivía en Maquinchao, busqué referencias que me ayudaran a entender la historia del lugar. Las publicaciones a las que tenía acceso en la biblioteca local traían información escasísima, que poco ampliaban las anotaciones que había dejado el director de la escuela, Merlo Rojas, en los años treinta. Años más tarde inicié un recorrido por otras bibliotecas, universidades y archivos y encontré, no sin sorpresa, que existía una cantidad de documentos, relatos de exploradores y artículos periodísticos que hablaban del lugar.

Para ser una localidad aislada en una de las zonas más inhóspitas de la Patagonia, Maquinchao tiene una rica representación en la literatura. Aquí presentamos una selección de los textos hallados : relatos de viajeros, documentos y producciones locales, escritos en tres siglos. Algunos se publican por primera vez en castellano. La intención fue hacerlos accesibles, que sirvan para valorizar la rica historia local, comprender cuántas esperanzas y sufrimientos encierra, y ubicarse en su devenir, que no ha concluido.

1912: Comienzos del pueblo


José Agustín Merlo Rojas, Libro Histórico de la Escuela Nº 4

El maestro José Agustín Merlo Rojas fue director de la escuela primaria de Maquinchao entre 1929 y 1936. De personalidad controvertida –celebró el golpe militar de Uriburu-, fue un activo participante en la vida del pueblo en esos años. Participó en la Asociación Cooperadora “Amigos de la Escuela”, en la Biblioteca Popular Sarmiento, en el grupo de teatro aficionado del Sportivo y otras. Pero tuvo ocasión de realizar su contribución más perdurable cuando, en cumplimiento de una directiva del Consejo Nacional de Educación, dio comienzo al Libro Histórico de la Escuela Nº 4. Allí consignó a partir de 1933 datos referidos a los orígenes del pueblo y la estancia, constituyendo una referencia única por muchos años. Merlo Rojas exhortaba a sus colegas a “la prosecución minuciosa y cronológica de la historia de este pueblo y de sus instituciones” porque “Si todos cumplimos estrictamente con esta obligación, se podrá en un futuro no lejano poseer una historia completa y detallada de los hombres y de las cosas del predio patrio, sumamente útil para los que piensan y hacen”.


Primitivos pobladores del lugar y la región

Los primitivos pobladores del lugar y que lo eran de la región, fueron tribus tehuelches, de cuyos habitantes quedan aun, aunque en muy escasa cantidad, algunos vestigios reales de su vida y costumbres, flechas talladas en piedra, bolas arrojadizas, “gueltautunes” (collares de plata en forma de cruces o estrellas que usaban en la cabeza), “chauais” (Grandes pendientes de plata para las orejas), “Punzones” (Prendedores en forma de disco, plata tallada.) “rocuel” (peines de paja “uña de gato” ajustados con vena de avestruz teñida, en formas de escobillas, las que empuñados pasaban por los cabellos para asentarlas), platos tallados en “ñire” madera de árbol de su nombre y collares de piedritas facetadas.

Ya van quedando muy pocos de estos ejemplares debido a los afanes coleccionistas de las personas que llegan a estas regiones, y lo que es digno de consignarse, especialmente extranjeros, turistas especialmente ingleses que remiten los objetos hallados entre las sierras, cañadones y “chenques” (sepulturas indígenas de antigua data) a Europa con especialidad a los museos o industrias culturales.

El director que suscribe estas primeras anotaciones en el presente libro pone a disposición de los señores maestros, alumnos y vecinos que visitan la escuela una modesta colección particular de los efectos antes mencionados mientras dure su actuación directiva.

Contados son los descendientes de estos aborígenes; pero aun se registran algunos apellidos característicos de la raza, tales como: Cheuquecoy, Manquilef, Nahuelqueo, Longomilla, Amulef, Painefil, Cumilao, Carriqueo, Paileman, Limonas, Güentoala, Sahueque, Namoncura, etc.

Maquincheua o Maquinchao – Origen de estos nombres

Gran valle rodeado casi en su totalidad menos por el lado S.O, por lomas de poca altura formaba antes de poblarse definitivamente, un “Maquincheua” (campo grande o dilatado, en idioma tehuelche). Posteriormente, sin conocerse la causa, el nombre se modificó como es en la actualidad.

De la conquista de esta parte de la Patagonia, nada conocen los viejos pobladores del lugar. Posiblemente las tropas que llegan hasta Roca han debido ejecutar incursión en estos lugares, alejando al elemento nativo.

No obstante minuciosas averiguaciones practicadas durante más de un año, en el lugar y sus alrededores no he podido conseguir ningún dato folklórico para consignar en estos antecedentes.

Población inicial de la Estancia Maquinchao que precedió a la formación del pueblo de su nombre

Alrededor del año 1888, ha poco más o menos cuarenta y cinco años, la “The Argentine Southern Land Cº Ltd”, fundó la Estancia “Maquinchao” dentro de los campos de su propiedad que alcanzaban una extensión de cerca de cuatrocientas leguas cuadradas, desde la Cordillera hasta Puerto Madryn, pasando por Sierra Colorada.

El primer administrador de la empresa fue el señor Somerville.

El viaje, en aquel tiempo, fue hecho desde Buenos Aires, por vía férrea (F.C.S.) hasta Pigúe y desde este punto, cortando campo, a caballo y en carreta tirada por bueyes, directamente a “Maquincheua”, echándose poco más o menos, dos meses y medio en llegar. Actualmente el viaje directo a Buenos Aires (Plaza Constitución) demora alrededor de 38 horas.

Al administrador, señor Somerville, lo reemplazó don Francisco Preston, durante cuya administración fue formada la Compañía Puerto Madryn, la que quedo en posesión de los campos de su nombre y de los de Sierra Colorada.

En 1907 se formó la “The Río Negro” (Argentina) Land Ca. Ltd., adquiriendo de la vieja compañía, “The Argentine Southern Land Cº Lda. los campos de Maquinchao quedando asimismo con la propiedad de los mejores de la Cordillera, Lelegue, Pilcaniyeu, etc.

El primer gerente de Maquinchao con la “The Río Negro (Argentina) Land Cº Ltd. fue Mr. Carlos Hackett.

En 1909 el Sr. Preston renunció a la gerencia de la The Argentina Southern Land Cº, siendo reemplazado por Mr. Hackett en Lelegue, designándose en “Maquinchao” por la The Río Negro (Argentina) Land C Ltd. Don Tomás C. Norris.

Ya en esa época (1907) habían llegado los primeros pobladores de la zona entre los que se recuerdan a Luzaretta, Benigno Machin (que aun vive), Bautista Sacco (fallecido), José Riquelme (fallecido en 1931 en la Capital Federal, hospitalizado y en la última miseria), Martín Coria y Tomás Wharton.

Existían en ese entonces, cinco casas de negocios en ramos generales: Al Norte, la de Lenzaniyeo, al Este, la de Tramaniyeu, al Sud, en Gastre; al Sud-Oeste, Quetrequile, y al Oeste, la Casa Alemán, en Bagual Niyeu (hoy Ingeniero Jacobacci).

En 1909 los viajes hasta Buenos Aires se hacían por coche, vía Lenzaniyeu hasta Roca (F.C.S.).

El correo partía por galera desde Roca a Lenzaniyeu, la Estancia Maquinchao hacia correo en “chasque” con larguero.

El telégrafo más cercano era el de Pilcaniyeu.

Los primeros alambrados y molinos fueron puestos en este año, iniciativa que fue del administrador, señor Hackett en 1908.

En dicho año (1908) fueron traídos los primeros carneros Merinos Australianos, seguidos de otros que llegaron en 1910.

En 1912 se importaron desde Australia cincuenta ovejas y un carnero excepcional con cuyo plantel se echó las bases de la renombrada cabaña de Maquinchao.

El pueblo Maquinchao

Antes de que llegaran las vías del ferrocarril, hecho que tuvo lugar a principios de 1912, ya habían levantado sus poblaciones dentro de lo que actualmente forma el ejido del pueblo, los primeros vecinos, que lo fueron: el primero del que se tiene noticias don Mariano Jiménez y luego don Yapur Chehuen, español y libanés respectivamente. Estos primeros vecinos de Maquinchao, poblaron en 1909 y 1910. Hacia esta época llegaron Juan Martín Machin (fallecido), Dionisio Córdoba (fallecido), Elías S. Sede, antiguo poblador de “La Costadera” y Cirilo Martinez.

Entre 1911 y 1912 poblaron el lugar: Mario Gariglio (fallecido en Buenos Aires el año 1931), Ricardo Gariglio, Andres Rueda y otros cuyos nombres no se recuerdan.

El primer automóvil fue traído por don Tomás Norris en 1911 y fue un “Napier”.

Hasta la llegada de los rieles del ferrocarril a “Aguada de Guerra” en 1911, el tráfico de mercaderías y exportación de frutas, lanas, cueros, se realizó por Puerto Madryn, haciéndose el trayecto por el camino a Rucu Luan, Telsen y demás poblaciones del “Chubut” hasta dicho puerto.

Ya cuando el ferrocarril llegó a Corral Chico el tráfico se efectuó por el Puerto de San Antonio Oeste.

Cuando llegó el ferrocarril en 1912, Mario y Ricardo Gariglio eran los concesionarios del vagón proveeduría, el que desviaron e instalaron junto a la “Tranquera” del alambrado de la Compañía. Esta tranquera estaba situada donde actualmente se encuentra el paso a nivel S.O. extremo igual del núcleo de edificación.

Para hacer llegar la correspondencia a los pobladores, los remitentes debían establecer la dirección así: “La Tranquera Estancia Maquinchao, Río Negro, Ferrocarril Patagónico”. De esta manera, el chasque de la Compañía dejaba la correspondencia que venía con esta dirección, para los pobladores.

Por mucho tiempo, debido a esta circunstancia, Maquinchao, el pueblo en formación, se la denominó “La Tranquera”.

La población en general surgió en forma rapidísima, entre los años 1912 y 1914, deteniéndose luego hasta la fecha en que el progreso edilicio ha sido paulatino y en proporción mínima al tiempo transcurrido.

Los primeros funcionarios que atendieron distintos servicios públicos fueron: primer subcomisario de policía, don Samuel Mainini; primer jefe de la estación de ferrocarril del Estado, Amilcar Pérez; primer Juez de Paz, con asiento en El Cain, don Fermín Legaz; primer estafetero, ad-honorem, Pedro Ortega. Luego funcionó algún tiempo otro juzgado de Paz con asiento en la Estancia, que la atendió Ramón R. Ortiz. La estafeta estuvo a cargo de la firma Gariglio y Cía. durante varios años, a partir de 1914, también con carácter ad-honorem. De este período se recuerda la siguiente anécdota:

En cierta oportunidad viajó a Buenos Aires el socio de la firma Gariglio, Brussino y Cía., señor Juan Brussino, que era el designado estafetero, si bien todo el personal de la casa atendía el movimiento postal. A su paso por Viedma fue a visitar al Jefe encargado de la zona con el objeto de solicitarle ciertas medidas para mejorar el servicio. Al recibirlo el Jefe la preguntó:

-¿Con qué permiso ha viajado usted y abandonado la estafeta?

-Con el mío, señor –le contestó el señor Brussino– ya que formo parte de la firma comercial que atiende la estafeta con carácter…

-El jefe no lo dejó terminar y lo interrumpió diciéndole:

-No admito excusas. Usted ha infringido los reglamentos y se le aplicará la multa correspondiente que se descontará del primer sueldo.

-Encantado, señor. Como no tengo ninguno, eso quiere decir que me lo asignarán.

Entre los primeros pobladores se recuerdan, además de los ya nombrados a siguientes: Benigno Machin, Marcos Fernández, Juan Brussino, Pelayo Apestegui, Luciano Verbeke, Eulalia Contin, Rosa Lauriente, Angela Brussino de Gariglio, Amilia Esther E. de Brussino, Alida Bondeburg de Verbeke y otros, cuya actuación fue ya posterior y forman puede decirse, la mayoría de los troncos familiares de la población actual.

La escuela

Hacia el año 1914, los vecinos reunieron fondos en cantidad suficiente para construir en el lote reservado por la Dirección de Tierras para escuela fiscal, un modesto edificio construído en adobe para ofrecerlo en donación al Consejo Nacional de Educación. El edificio ocupaba el solar A de la manzana 46, y constaba de dos aulas.

La escuela inauguró sus clases el día cinco de octubre de 1915…

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